El encargo surge de manera orgánica, tras una estancia del cliente —acompañado de su esposa e hijos pequeños— en uno de los desarrollos del despacho. Poco después, adquiere un terreno en Punta de Zicatela, en una zona elevada con amplias vistas al mar.
El diseño propone un esquema amigable para la familia, considerando alturas, barandales, circulaciones y acabados desde un enfoque funcional y de seguridad.
La petición de una de las hijas, de conservar intacto el terreno, se vuelve el principio rector del proyecto. Se decide respetar tres árboles frutales de ciruela, que terminan definiendo la distribución del programa arquitectónico y la volumetría general de la casa.
Con 480 m² de construcción sobre 450 m² de terreno, la casa blanca con palapas estilo oaxaqueño y pergolas de madera, se organiza en dos niveles y medio: áreas comunes en planta baja; habitaciones y terrazas en los niveles superiores; y un mirador al atardecer en la parte más alta.
La materialidad incluye elementos locales, durables y de bajo mantenimiento como concreto, microcemento, palapas y madera de Macuil. El resultado es una residencia moderna, resistente y adaptada al clima local.
Casa Cali refleja la intención de diseñar experiencias únicas a partir de un entendimiento profundo del contexto y del usuario.