Enrique García Tinoco se tituló como arquitecto en 2014 de la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura del Instituto Politécnico Nacional (ESIA Tecamachalco, Estado de México). Su formación técnica y de diseño arquitectónico se complementa con diversos seminarios y especialidades, entre ellos, un seminario en Administración en la Universidad del Valle de México (2021) y una certificación en Administración de la Construcción por el Tecnológico de Monterrey (2023).
Desde la infancia, Enrique mantiene un fuerte vínculo con Puerto Escondido, lugar al que su familia viajaba desde antes de que él naciera, convirtiéndose con el tiempo en su hogar. Aunque pasa sus primeros años en la Ciudad de México, su familia se muda de forma definitiva a Puerto Escondido cuando él tiene diez años. A partir de entonces, divide su vida entre ambos lugares: estudia la secundaria y preparatoria en la costa oaxaqueña, y cursa la universidad en la capital, antes de regresar para establecerse profesionalmente.
Al volver a Puerto Escondido, se incorpora al área de obras públicas del gobierno municipal, donde trabaja durante un par de años. Esta experiencia lo lleva a emprender de manera independiente, iniciando con encargos menores y remodelaciones. En 2016, consigue su primer proyecto integral: una remodelación residencial, marcando el inicio formal de su práctica profesional.
Ese mismo año, comienza a colaborar con un desarrollador inmobiliario con formación en arquitectura. La relación profesional se fortalece con proyectos como Barra Tortuga y Casa Alegría, los primeros encargos completos del estudio. La pérdida repentina de su colaborador representa un momento de transición que Enrique afronta asumiendo la responsabilidad total de los proyectos en curso. Gracias a su liderazgo, concluye ambas obras y a partir del éxito de Casa Alegría, su trabajo es recomendado lo que impulsa el crecimiento sostenido del despacho.
Hoy, GARQUITEG cuenta con 66 proyectos diseñados y 23 construidos, consolidándose como una oficina de arquitectura con identidad propia, comprometida con el territorio y la cultura local. Su enfoque es claro: construir desde Puerto Escondido una arquitectura con carácter, sentido técnico y conocimiento del contexto, capaz de dialogar con la tradición y trasladarla a una visión global.